jueves, 20 de enero de 2011

Era un mediodía de primavera, aunque el frío helaba sus manos. La lluvía había humedecido todas sus ropas, y sin embargo continuaban caminando por la calle, cada uno sosteniendo la mirada hacia abajo, pero compartiendo sin saber, el mismo deseo. Ninguno lo dudó. Simultaneamente ambos frenaron, se miraron a los ojos y comprendieron. Pero era demasiado tarde.. sus labios ya habían conocido el sentido del tacto, concluyendo aquel momento perfecto.

                                                      No es mio, pero me encanto.

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